Reflexiones sobre el tiempo litúrgico:

Cuaresma - Triduo pascual

Cuarema, tiempo de oración
y preparación para resucitar con Jesús

 

Cristo  
Tumba


Importancia
de la oración

San Benito, que fue un eminente contemplativo, favorecido con gracias extraordinarias de oración y maestro en el conocimiento de las almas, exhorta a sus discípulos a "entregarse con frecuencia a la oración" [orationi frequenter incumbere. Regla, cap.IV], deja claramente entender que la vida de oración es de absoluta necesidad para encontrar a Dios.
Pero cuando se trata de reglamentar el modo de darse a la oración, lo hace con particular discreción. Presupone, naturalmente, que ya se ha adquirido cierto conocimiento habitual de las cosas divinas por medio de la lectura asidua de las Sagradas Escrituras y de las obras de los Santos Padres de la Iglesia.
Tocante a la oración, se limita a indicar en primer lugar cuál debe ser la disposición con que el alma debe acercarse a la presencia de Dios: profunda reverencia y humildad [es de notar que el Patriarca de los monjes intitula el capítulo de la oración: "De la reverencia que se debe observar en la oración", cap.XX.], y quiere que el alma permanezca en presencia de Dios en espíritu de gran arrepentimiento y de perfecta sencillez. Esta disposición es la mejor para escuchar la voz de Dios con fruto.

En cuanto a la oración misma, además de relacionarla íntimamente con la salmodia (de la que la oración no es más que la continuación interna), San Benito la hace consistir en impulsos cortos y fervorosos del corazón a Dios.

"El alma, dice, siguiendo el consejo del mismo Cristo (Mt 7,7), debe evitar el mucho hablar; no prolongará el ejercicio de la oración a menos de ser arrastrada a ello por los movimientos del Espíritu Santo, que mora en ella por la gracia".
Ninguna otra indicación expresa sobre la oración nos dejó el legislador de la vida monástica.

La oración en Cristo
Un completo estudio sobre la oración orientada en Nuestro Señor Jesucristo
Dom Columba Marmion

 
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