Juan Pablo II en la homilía de beatificación de la Madre Teresa dijo:
“Os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis”.
Este pasaje evangélico, tan fundamental para comprender el servicio de la madre Teresa a los pobres, fue la base de su convicción llena de fe de que al tocar los cuerpos quebrantados de los pobres, estaba tocando el cuerpo de Cristo.
A Jesús mismo, oculto bajo el rostro doloroso del más pobre de entre los pobres, se dirigió su servicio.
La madre Teresa pone de relieve el significado más profundo del servicio: un acto de amor hecho por los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos y los prisioneros (cf. Mt 25, 34-36), es un acto de amor hecho a Jesús mismo.
Toda la existencia de la madre Teresa fue un himno a la vida. Hace falta también hoy “devolver la esperanza a los pobres”, porque acogiéndolos y sirviéndolos, se acoge y se sirve a Cristo mismo (cf. Mt 25, 40). Los desafíos que en este ámbito interpelan a los creyentes en Europa son muchos. Pobres son hoy tantas categorías de personas, entre ellas
los desempleados, los enfermos, los ancianos solos o abandonados, los que no tienen una vivienda,
los jóvenes marginados,
los inmigrantes y los prófugos.
Servicio de amor es, además, volver a proponer con fidelidad
la verdad del matrimonio y de la familia, y educar a los jóvenes, los novios y las familias mismas para que vivan y difundan el “evangelio de la vida”, luchando contra la “cultura de la muerte”. |
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La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis sino mas bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos.
El mayor mal es la falta de amor
y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza
y enfermedad.
Teresa de Calcuta |
El amor, la caridad,
es el primer fruto del Espíritu.
Amar es dar la vida.
Es el Espíritu mismo presente
y activo en el corazón.
El amor de Dios ha sido derramado
en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado en el Bautismo
y nos anima a hacer presente el mandato de Jesús: “que os améis unos a otros
como yo os he amado”.
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¿Qué dones del Espíritu Santo se ven reflejados en la vida de Teresa de Calcuta?
¡Cómo puedo ayudar a comprender a los que están de novio, a los matrimonios amigos, a los que están en búsqueda de una vida comprometida con la Iglesia, la dimensión del verdadero amor?
En nuestro barrio, parroquia, comunidad, trabajo, colegio... ¿Cuáles son “nuestros hermanos más pequeños”?
¿Qué puedo hacer por ellos?
Cada comunidad tiene proyectos orientados hacia los más necesitados,
¿Sabes qué grupos trabajan por los que menos tienen en la tuya?
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