Madre Celestial,
Santa María del Encuentro,
Madre de Jesucristo
Encuentro de todos los hombres.
Tú que eres Madre del silencio
que purifica y serena;
porque vivimos
interiormente divididos y dispersos,
te pedimos por el Encuentro
de cada uno consigo mismo,
encuentro que unifica,
que calma y que fortalece.
Tú que eres Madre de la cercanía
y de los brazos abiertos;
porque vivimos separados,
porque desconfiamos,
porque engendramos
distancias entre nosotros,
te pedimos
por el Encuentro
de todos los hombres
de buena voluntad,
que el Encuentro con cada uno
sea siempre un hallazgo y una fiesta.
Tú que eres Madre
de la oración
y de la búsqueda;
porque todo el dolor nos viene
por estar separados del Padre,
porque sufrimos tantos desencuentros
por haber perdido la meta.
Llévanos al Encuentro con Dios,
fuente de la Paz y Alegría verdaderas.
Y cuando hayamos pecado,
cuando estemos perdidos,
ayúdanos a volver a casa,
al Encuentro con La Misericordia.
María, Madre de la Esperanza,
que alegra y fortalece,
alienta en nosotros el deseo
del Encuentro pleno
y feliz del cielo,
con Jesús Victorioso,
con San José tu esposo amado
y nuestro padre,
y con tus ojos, María.
Y que la Trinidad supremo
Encuentro de amor
nos envuelva en el mismo viento
y en el mismo fuego en que tú habitas.
Amén