Salmodia
Salmo 118,
161-168 XXI (Sin)
Ant. 1. Como está sólido el fundamento sobre la roca,
así estuvo la voluntad de Dios en el corazón de la mujer santa.
Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras;
yo me alegraba con tu promesa,
como el que encuentra un rico botín;
detesto y aborrezco la mentira,
y amo tu voluntad.
Siete veces al día te alabo
por tus justos mandamientos;
mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar;
aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos.
Mi alma guarda tus preceptos
y los ama intensamente;
guardo tus decretos,
y tú tienes presentes mis caminos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Como está sólido el fundamento sobre la roca,
así estuvo la voluntad de Dios en el corazón de la mujer santa.
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Salmo 132 Felicidad de la concordia fraterna
Amémonos unos a otros,
ya que el amor es de Dios (1Jn 4, 7)
Ant. 2. El Señor te ha dado su fuerza; por ello serás bendita para siempre.
Ved qué dulzura, qué delicia,
convivir los hermanos unidos.
Es ungüento precioso en la cabeza,
que va bajando por la barba,
que baja por la barba de Aarón,
hasta la franja: de su ornamento.
Es rocío del Hermón, que va bajando
sobre el monte Sión.
Porque allí manda el Señor la bendición:
la vida para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor te ha dado su fuerza; por ello serás bendita para siempre.
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Salmo 139,2-9.13-14 Tú eres mi refugio
El Hijo del Hombre va a ser entregado
en manos de los pecadores (Mt 26, 45)
Ant. 3. El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.
Líbrame, Señor, del malvado,
guárdame del hombre violento:
que planean maldades en su corazón
y todo el día provocan contiendas;
afilan sus lenguas como serpientes,
con veneno de víboras en los labios.
Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,
guárdame de los hombres violentos,
que preparan zancadillas a mis pasos.
Los soberbios me esconden trampas;
los perversos me tienden una red
y por el camino me colocan lazos.
Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»;
Señor, atiende a mis gritos de socorro;
Señor Dios, mi fuerte salvador,
que cubres mi cabeza el día de la batalla.
Señor, no le concedas sus deseos al malvado,
no des éxito a sus proyectos.
Yo sé que el Señor hace justicia al afligido
y defiende el derecho del pobre.
Los justos alabarán tu nombre,
los honrados habitarán en tu presencia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.
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Lectura breve:
Colosenses 3, 23-24
Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor y no a los hombres: sabiendo que recibiréis del Señor en recompensa la herencia. Servid a Cristo Señor.
V. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa.
R. Mi suerte está en tu mano
Oremos:
Señor, Dios nuestro, que has manifestado a santa Brígida secretos celestiales mientras meditaba la pasión de tu Hijo, concédenos a nosotros, tus siervos, gozarnos siempre en la manifestación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Conclusión
† (se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
V. Desde la salida del sol hasta su ocaso.
R. Bendigamos el nombre del Señor.

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