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Liturgia de las Horas

Sábado - IV Semana del salterio
Hora intermedia

Semana XVI del tiempo ordinario.
Santa María en Sábado

Tercia, Sexta, Nona

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(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

 

Himno

El Ángel del Señor
a María anunció
y concibió por obra
del Espíritu de amor.

Dios te salve María,
llena de gracia estás Tú.
Bendita entre las mujeres
y bendito es tu Hijo Jesús.

No hay nada imposible
para el Señor nuestro Dios,
que tu Palabra se cumpla:
“soy la esclava del Señor”.

La Palabra se hizo carne
y entre nosotros vivió
hoy hemos visto su gloria
la que el Padre le dio.

Dios te salve María,
llena de gracia estás Tú.
Bendita entre las mujeres
y bendito es tu Hijo Jesús. Amén.

 


Salmodia

Salmo 118, 169-176 XXII (Tau)

Ant. 1. Alégrate tú, porque nos obtuviste la salvación; Santa llena de gloria,
Madre de Dios. Suban por ti nuestras plegarias donde mora Cristo, tu hijo amado.

Que llegue mi clamor a tu presencia,
Señor, con tus palabras dame inteligencia;
que mi súplica entre en tu presencia,
líbrame según tu promesa;
de mis labios brota la alabanza;
porque me enseñaste tus leyes.

Mi lengua canta tu fidelidad,
porque todos tus preceptos son justos;
que tu mano me auxilie,
ya que prefiero tus decretos;
ansío tu salvación, Señor;
tu voluntad es mi delicia.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien;
me extravié como oveja perdida:
busca a tu siervo, que no olvida tus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alégrate tú, porque nos obtuviste la salvación; Santa llena de gloria,
Madre de Dios. Suban por ti nuestras plegarias donde mora Cristo, tu hijo amado.

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Salmo 44 Las nupcias del Rey

I

Que llega e Esposo,
salid a recibirlo! (Mt 25,6)

Ant. 2.Te alabamos como templo viviente, oh Madre de Dios.
Al habitar en tu seno, el que rige todas las cosas te santificó.
Salve tabernáculo de Dios.

Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia, y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo
entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant.Te alabamos como templo viviente, oh Madre de Dios.
Al habitar en tu seno, el que rige todas las cosas te santificó.
Salve tabernáculo de Dios.

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II

Ant. 3. Ruega por nosotros al Dios que tomó carne de ti, para que
Él una su santa Iglesia, fundada sobre los apóstoles.

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ruega por nosotros al Dios que tomó carne de ti, para que
Él una su santa Iglesia, fundada sobre los apóstoles.

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Lectura breve:

Judit 14, 7

Te bendecirán en todas las tiendas de Judá, y todos los pueblos que escuchen tu fama alabarán al Dios de Israel.

V. María conservaba todas estas cosas.
R. Meditándolas en su corazón.

Oremos:

Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de Santa Maria la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Conclusión

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Desde la salida del sol hasta su ocaso.
R. Bendigamos el nombre del Señor.

Flecha

 

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