EV

Liturgia de las Horas - Tiempo de Navidad

Martes 5 de enero
Hora intermedia

2º Tiempo de Navidad, II semana del Salterio.

Tercia, Sexta, Nona

Ir índice hora intermedia

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno

Al principio, junto a Dios,
existía la Palabra,
era vida en plenitud,

hizo el mundo de la nada,
y, mostrándonos su amor,
se vistió de carne humana.

Gloria a Dios en las alturas,
y en la tierra, paz a los hombres.

La Palabra descendió
al llegar la media noche,

y la noche vio la Luz
contemplando un Dios tan pobre.

Se oyen ángeles cantar,
a Belén van los pastores.

Oh, Belén, “Hogar de pan”,
no eres tú la más pequeña,

pues el Niño del portal
es el Rey de cielo y tierra.

Nuestra hambre saciará
este Pan de vida eterna. Amén.

ir arriba


Salmodia

Salmo 118,49-56 VII (Zain)

Ant. 1 José y María, la madre de Jesús, estaban maravillados
de lo que se decía de él.

Recuerda la palabra que diste a tu siervo,
de la que hiciste mi esperanza;
éste es mi consuelo en la aflicción:
que tu promesa me da vida;
los insolentes me insultan sin parar,
pero yo no me aparto de tus mandatos.

Recordando tus antiguos mandamientos,
Señor, quedé consolado;
sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu voluntad;
tus leyes eran mi canción
en tierra extranjera.

De noche pronuncio tu nombre,
Señor, y, velando, tus preceptos;
esto es lo que a mí me toca:
guardar tus decretos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. José y María, la madre de Jesús, estaban maravillados
de lo que se decía de él.

ir arriba


Salmo 52 Necedad de los pecadores

Todos pecaron y todos están privados
de la gloria de Dios (Rm 3, 23)

Ant. 2 María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Dice el necio para sí;
«No hay Dios.»
Se han corrompido cometiendo execraciones,
no hay quien obre bien.

Dios observa desde el cielo
a los hijos de Adán,
para ver si hay alguno sensato
que busque a Dios.

Todos se extravían
igualmente obstinados,
no hay uno que obre bien,
ni uno solo.

–Pero ¿no aprenderán los malhechores
que devoran a mi pueblo como pan
y no invocan al Señor?

Pues temblarán de espanto,
porque Dios esparce los huesos del agresor,
y serán derrotados,
porque Dios los rechaza.

¡Ojalá venga desde Sión
la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob y gozará Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

ir arriba


Salmo 53, 3-6. 8-9 Petición de auxilio

El profeta pide verse libre de sus enemigos
por el nombre del Señor (Casiodoro)

 

Ant. 3 Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado
ante todos los pueblos.

Oh Dios, sálvame por tu nombre,
sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende a mis palabras;

porque unos insolentes se alzan contra mí,
y hombres violentos me persiguen a muerte;
sin tener presente a Dios.

Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.

Te ofreceré un sacrificio voluntario,
dando gracias a tu nombre, que es bueno;
porque me libraste del peligro,
y he visto la derrota de mis enemigos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado
ante todos los pueblos.

ir arriba


Lectura breve:

1 Corintios 12, 24b. 25-26

Yo ofrecía respuesta a los que no preguntaban, salía al encuentro de los que no me buscaban; decía: «Aquí estoy, aquí estoy», al pueblo que no invocaba mi nombre.

V. Señor, Dios nuestro, reúnenos de entre los gentiles.
R. Daremos gracias a tu santo nombre.

 

Oremos:

Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio, para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que, junto con todos nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Conclusión

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Desde la salida del sol hasta su ocaso.
R. Bendigamos el nombre del Señor.

Flecha

 

© ErmitaVirtual, 2007-2010 info@ermitavirtual.com- Webmaster y responsable: Lilia IGB
Página Principal