EV

Liturgia de las Horas

Sábado - III Semana del salterio
Hora intermedia

Semana XV del tiempo ordinario
Santa María en sábado

Tercia, Sexta, Nona

Ir Liturgia Horas

Ir índice hora intermedia

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

¡Virgen de vírgenes santas!,
llore yo con ansias tantas
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.

ir arriba


Salmodia

Salmo 118, 121-128 XVI (Ain)

Ant. 1 Alégrate tú, porque nos obtuviste la salvación; Santa llena de gloria,
Madre de Dios. Suban por ti nuestras plegarias donde mora Cristo, tu hijo amado.

Practico la justicia y el derecho,
no me entregues a mis opresores;
da fianza en favor de tu siervo,
que no me opriman los insolentes;
mis ojos se consumen aguardando
tu salvación y tu promesa de justicia.

Trata con misericordia a tu siervo,
enséñame tus leyes;
yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos;
es hora de que actúes, Señor:
han quebrantado tu voluntad.

Yo amo tus mandatos,
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Alégrate tú, porque nos obtuviste la salvación; Santa llena de gloria,
Madre de Dios. Suban por ti nuestras plegarias donde mora Cristo, tu hijo amado.

ir arriba


Salmo 33 El Señor, salvación de los justos
I

Habéis saboreado
lo bueno que es el Señor (1P 2, 3)

Ant. 2 Te alabamos como templo viviente, oh Madre de Dios.
Al habitar en tu seno, el que rige todas las cosas te santificó.
Salve tabernáculo de Dios.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha,
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Te alabamos como templo viviente, oh Madre de Dios.
Al habitar en tu seno, el que rige todas las cosas te santificó.
Salve tabernáculo de Dios.

ir arriba


II

Ant. 3 Ruega por nosotros al Dios que tomó carne de ti,
para que Él una su santa Iglesia, fundada sobre los apóstoles.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.

La maldad da muerte al malvado,
y los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ruega por nosotros al Dios que tomó carne de ti,
para que Él una su santa Iglesia, fundada sobre los apóstoles.

ir arriba


Lectura breve:

Judit 14, 7

Te bendecirán en todas las tiendas de Judá, y todos los pueblos que escuchen tu fama alabarán al Dios de Israel.

V. María conservaba todas estas cosas.
R. Meditándolas en su corazón.

 

Oración

Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de Santa Maria la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Conclusión

(se hace la señal de la cruz mientras se dice:)

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

V. Desde la salida del sol hasta su ocaso.
R. Bendigamos el nombre del Señor.

Flecha

 

© ErmitaVirtual, 2007-2010 - info@ermitavirtual.com Webmaster y responsable: Lilia Irene GB
Página Principal