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Fiel y obediente al mandato de Cristo: "Es necesario orar siempre
y no desfallecer" (Lc 18, l),
la Iglesia no cesa un momento
en su oración y nos exhorta a nosotros con estas palabras:
"Ofrezcamos siempre a Dios
el sacrificio de alabanza
por medio de él (Jesús)"
(Heb 3, 15).
(Ordenación General
de la Liturgia de las Horas) |
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La Liturgia de las Horas,
es la oración de Cristo, con su Cuerpo,
al Padre.
"Por tanto, todos aquellos
que ejercen esta función,
por una parte cumplen la obligación
de la Iglesia
y por otra participan del altísimo honor
de la Esposa de Cristo,
ya que, mientras alaban a Dios,
están ante su trono en nombre
de la madre Iglesia."
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