Primera lectura Lectura del libro de Isaías 55, 10-11
Salmo responsorial: Salmo 64, 10. 11. 12-13. 14 R./ La semilla cayó en tierra buena y dio fruto.
Aleluya
EVANGELIO † Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 1-23
Meditando en comunidad Esta parábola continúa con una explicación de porqué Jesús enseña en parábolas y luego, a pedido de los discípulos, la explica tratando de tipificar las distintas disposiciones, en el ser humano, con que se encuentra el anuncio de la Palabra que es la semilla. La parábola es de Jesús y según los exégetas la explicación la hace Mateo con explicaciones que había dado el Señor durante su predicación. La Palabra es lo producido por los “agiógrafos” (los autores sagrados: Evangelistas, Apóstoles y Padres de la Iglesia). La Palabra sagrada en el mundo es Jesucristo y detrás está toda la oferta de salvación del hombre. Toda, la que hace a la tradición judeo-cristiana y la que propone, por sus caminos misteriosos, en otras tradiciones. Toda propuesta de salvación encuentra un grado de disposición en el hombre de respuesta o no y toda la gama que cabe. El tema es la actitud del hombre frente a todo lo trascendente, frente a la Persona de Dios. San Francisco decía: “Somos, lo que somos frente a Dios”, ese es el hombre verdadero. En los distintos destinos de la Palabra se nos dice cómo somos frente a Dios. La Palabra encuentra tres destinos negativos, de fracaso y un destino positivo, de éxito en la tierra fértil. Está implícita una quinta categoría que es la del sembrador, la del creyente que siendo tierra fértil también será sembrador. En estas cinco categorías cabe toda la posibilidad de la respuesta humana. Estas realidades en nuestro interior son móviles y probablemente, nos encontremos en todas ellas, en distintos grados, en las diferentes etapas de la vida. La semilla que cae en la banquina del camino, siempre pisoteada, es la del que no comprende la Palabra. La tierra fértil es del que si la comprende. Comprender no se trata de lo intelectual sino de comprensión vital, de la importancia de la Palabra en la vida como acontecimiento transformador El que no la comprende es aquel en que la Palabra queda en la periferia de la conciencia, al borde de los reales intereses de su vida, y que por no comprender su significación vital no ha tenido resonancia interior con fuerza para cambiar una situación en la vida sino, es leída como...palabras leves, como aire que vibra. El primer enemigo de la Palabra es el maligno que va a aprovechar una situación interior de ausencia de profundidad. Alguien que ha sufrido, que ha gozado los dones de Dios, que ama comprende la Palabra como no la había comprendido antes. Va directo a la situación vital de la persona para leerla desde el gozo o desde el dolor. Si no hay resonancia interior no tiene nada que decir y se recibe sin dolor, sin amor, sin interés y, la Palabra se evapora. El ritmo de la verdad de uno mismo es un péndulo entre la conciencia del estado de incapacidad de encontrar la felicidad plena por los propios medios y por lo tanto, el padecimiento y del otro lado el regocijo por la conciencia de la salvación en Cristo. Del ritmo de la verdad de uno mismo a la Verdad de Dios se comprende la Verdad de la Palabra. En un corazón satisfecho por el ego y los sentidos no hay lugar para la Palabra. En el lugar pedregoso, hay poca tierra. No es un hombre superficial sino que hay chatura. Otras traducciones dicen “sin raíz en si mismo”, sin contacto con su situación vital. La Palabra queda en la superficie, en los movimientos emocionales y por eso no tiene constancia. En la semilla entre espinas, lo más sutil son las preocupaciones de la vida y Jesús no habla de ambiciones pecaminosas sino de la vocación, los servicios y la misión que Él nos dio. Las preocupaciones ahogando la Palabra, cuando el cumplimiento de la Voluntad de Dios se desmadra y ocupa toda la vida sin la excusas del cumplimiento. Si estamos llenos de buenos deseos pero la Palabra de Dios fue desplazada de nuestra vida estamos en esta categoría. La Palabra tiene éxito y da fruto y percibirlo y verlo es fuente de esperanza cristiana, de que el Dios pródigo en siembra...sigue sembrando, sigue siendo generoso y nos muestra su esperanza en nosotros. Los frutos variarán con las cosas que se nos hacen más digeribles del anuncio de Cristo, qué estamos preparados para comprender en ese momento de la vida, qué no; qué criterios son impermeables a las enseñanzas de Cristo y a qué somos permeables con humildad de corazón. La humildad es la madurez del hombre frente a Dios, sin ella no hay verdadera comprensión de la Palabra. Hay que perder el miedo a encontrarnos con las ambiciones, la chatura y la influencia del maligno porque, aunque corramos alejándonos de Cristo, su Palabra corre más rápido que nosotros, nos alcanza y es siempre victoriosa.; siempre produce frutos aunque no la entendamos del todo. En el fondo del corazón, agradezcamos el fruto que la Palabra ya ha dado en la vida de cada uno, qué somos hoy que no seríamos de no ser por el anuncio de Cristo y, esperanzadoramente, sabiendo que el Espíritu Santo viene en ayuda nuestra a remover los obstáculos que le ponemos a la Palabra, agradecemos su ayuda, pedimos Luz, queremos perder el miedo para que nos muestre cuáles son los concretos, reales, cotidianos obstáculos que ponemos al acceso de la Palabra en el corazón.
|
© EV - Fraternidad Santa María del Encuentro - Ruta 27 – nº 6050 – Tigre (B) - Mensajes: 03327-48- 4175 / 011-5649-4175 |