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Catequesis
Oraciones de la Misa: el Gloria

El Gloria forma parte de los ritos iniciales de la Misa.

Es una oración casi tan antigua como la Iglesia y tiene el valor de haber sido rezada por 2000 años por Santos y pecadores.

Es alabanza, glorificación, acción de gracias y súplica al Padre primero, al Hijo después y, al final, aparece una mención al Espíritu Santo, aunque en realidad, el Espíritu es el que alienta la Glorificación al Padre. En el Antiguo Testamento la palabra “gloria”, en hebreo, tiene el significado de “dar paso al valor que tiene una cosa”, de la fuerza vital que tiene para la vida de cada uno.

En la acepción hebrea, significa, también, aquello que resplandece:  el resplandor del interior, la emanación del Ser que impresiona por su belleza.

Se supone que el creyente que reza el “Gloria” está impresionado por el resplandor divino, relacionado con su poder, en el caso de Dios poder creador y salvador.

No basta saberlo de memoria, ni rezarlo concientemente, sino que requiere una actitud pensante del creyente de lo que dice (se suplica, se glorifica, se alaba, se pide) a Dios y principalmente por su Misericordia que es la actitud mas entrañable de Dios para con nosotros.

Siempre que el creyente haya desarrollado en su vida la conciencia del propio pecado, de la confusión en que sume el pecado y de la percepción de la gloria de todo lo hermoso creado por Dios, porque Él es hermoso y, especialmente, en el lugar donde brilla mas su Gloria  que es en el corazón de las personas. Desarrollando los sentimientos de arrepentimiento y acción de gracias, el creyente va a empezar a decir el “Gloria” como palabras propias, como algo que sale del propio corazón y no algo que impone la Misa.

 

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