FSME

 

Catequesis 02-03-2006
La Misa: su universalidad

Como la Iglesia, la Misa es católica, que significa que su alcance es universal.

El alcance misterioso de lo hecho en la liturgia de la Eucaristía es universal y, detrás de ella, va el impulso de la misión y de evangelización, de llevar la buena noticia y la gracia a todos los pueblos, hasta donde ya llega el alcance de la celebración de los Sacramentos.

Siempre que se celebra la Misa, impresiona que lo invisible y real es que tiene un alcance universal, aún más allá de la galaxia si existe un ser libre, y  llegará la gracia eucarística, aunque celebre un sacerdote en soledad.

La catolicidad abarca cielo y tierra y se extiende, además, a todo lo creado, al universo pensado. 

Nuestra liturgia es una participación en otra liturgia misteriosa que se celebra en el cielo y es la permanente alabanza a Dios de los santos y de los ángeles.
Esto se dice en el Prefacio, expresando que estamos unidos a otra alabanza infinitamente más real que la nuestra, y al final cantamos “Santo, Santo, Santo...”

En la oración que el celebrante dice, nos anima a unirnos a los ángeles y a los santos.
Esta expresión no es una frase poética sino una absoluta realidad.

Nuestra liturgia es una tenue sombra de la liturgia luminosa del cielo que es la alabanza eterna, infinita, perfecta de la Santísima Trinidad y nosotros entramos en ese movimiento que aún sin verlo, pasa.

 

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