Akathistos
Canto litúrgico mariano

Anunciacion

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El Akathistos (Akázistos) es un himno litúrgico que desde hace 15 siglos canta la iglesia griega para celebrar el misterio de la Madre de Dios. La fecha de composición, según los estudios más recientes, oscila entre la segunda mitad del s. V y los primeros años del s. VI. En efecto, es posterior a una homilía de Basilio de Seleucia (S.V), de quien depende verbalmente una estrofa, y anterior al kontakión de Román de Melode sobre el patriarca José, inspirado en el Akáthistos.

Su nombre griego es un adverbio que significa "no sentado" o "de pie",
(a =negativo, y kathistomai=sentarse).

Se le dio ese nombre por ser un himno que, a diferencia de otros de la Iglesia Bizantina, se debe cantar y escuchar de pie, como el Evangelio, en señal de atención reverente.

En el rito bizantino ocupa un lugar privilegiado y goza de su propia fiesta: el quinto sábado de cuaresma, llamado precisamente por eso sábado de Akáthistos.

Se desconoce el nombre del autor. Fue, sin duda, un gran poeta, teólogo y contemplativo que supo reducir a oración poética todo lo que la fe profesa. Dios conoce su nombre, pero el mundo no. Así el himno es de todos porque es de la Iglesia.

Hay en el himno tres palabras-clave: Salve, Aleluya, Virgen y Esposa.
iSalve!, que en el original griego es "alégrate", es la palabra con que el ángel saluda a María en la Anunciación.
Es la invitación de Dios al gozo del cielo que se abre para el mundo por María.

iAleluya!, que se canta tras las estrofas pares. Es una aclamación de alabanza dirigida al Señor a quien se refieren esas estrofas, porque de él proceden la gracia y la verdad que inundan a María y se derraman en el mundo por la Anunciación y la Encarnación.

¡Virgen y Esposa! Esta aclamación, que cierra las estrofas impares que se refieren a María, une en el canto al coro con la asamblea, y fija la mente de los fieles en la Virgen Madre: mujer tan íntimamente unida a Dios que es llamada Esposa; y tan libre de toda posesión humana que es llamada Virgen. Así aparece como la cumbre suprema de la ascensión humana, revestida de lo divino, pero sin perder su condición de criatura.

La traducción del texto del Akathistos del P. Jesús Castellano, O.C.D.


Akathistos
Canto litúrgico mariano

Índice:

Parte narrativa - Episodios del Evangelio

Estrofa 1. El saludo del Ángel a María

Estrofa 2. María pondera el anuncio del ángel

Estrofa 4. El Espíritu Santo hace Madre a la Virgen

Estrofa 5. El encuentro con Isabel

Estrofa 6. La duda de José

Estrofa 7. La adoración do los pastores

Estrofa 8. La llegada de los Magos

Estrofa 9. La adoración de los Magos

Estrofa 10. El regreso de los Magos

Estrofa 11. La huida a Egipto

Estrofa 12. El encuentro con Simeón

Parte Doctrinal - Misterios de la Fe

Estrofa 13. María, Virgen divinamente fecunda

Estrofa 14. Cristo encarnado es camino para la subida del hombre

Estrofa 15. María es verdadera Madre de Dios

Estrofa 16. La Encarnación es el encanto de los Ángeles

Estrofa 17. El parto virginal es un misterio

Estrofa 18. El Verbo se encarna para salvarnos

Estrofa 19. La siempre Virgen es modelo perfecto de vida cristiana
en el seguimiento de Cristo

Estrofa 20. El Verbo nos colma de dones

Estrofa 21. María es Madre de la Iglesia que nace

Estrofa 22. El Verbo borra la antigua condena

Estrofa 23. María camina con la Iglesia peregrina

Estrofa 24. Súplica final


PARTE NARRATIVA
Episodios del Evangelio

Estrofa 1. El saludo del Ángel a María

Lector 1:

Un ángel excelso fue enviado del cielo
a decir "Dios te salve" a María.
Contemplándote, oh Dios, hecho hombre
por virtud del angélico anuncio,
extasiado quedó ante la Virgen, y así le cantaba:

Solo 1:

Salve, por ti resplandece la dicha;
Salve, por ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.

Solo 2:

Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre;
Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.
Salve, tú eres de veras el trono del Rey;
Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.

Coro:

Salve, lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, regazo del Dios que se encarna.
Salve, por ti la creación se renueva;
Salve, por ti el Creador nace niño.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 2. María pondera el anuncio del ángel

Lector 2:

Conociendo la Santa
que era a Dios consagrada,
al arcángel Gabriel le decía;
"Tu mensaje es arcano a mi oído
y difícil resulta a mi alma;
insinúas de Virgen el parto,
exclamando:

Todos:

¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!

Estrofa 3. La Virgen pregunta "cómo" se convertirá en Madre

Lector 1:

Deseaba la Virgen comprender el misterio
y al heraldo divino pregunta:
"¿podra dar a luz criatura uno Virgen?,
responde te ruego".
Reverente Gabriel contestaba,
y así le cantaba:

Solo 1:

Salve, tú guía al eterno consejo;
Salve, tú prenda de arcano misterio.
Salve, milagro primero de Cristo;
Salve, compendio de todos sus dogmas.

Solo 2:

Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;
Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo.
Salve, de angélicos coros solemne portento;
Salve, de turba infernal lastimero flagelo.

Coro:

Salve, inefable, la luz alumbraste;
Salve, a ninguno dijiste el secreto.
Salve, del docto rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente.

Todos:

SALVE, VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE. ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 4. El Espíritu Santo hace Madre a la Virgen

Lector 2:

La virtud de lo Alto
la cubrió con su sombra
e hizo Madre a la Esposa Inviolada.
Aquel seno por Dios fecundado
germinó como fértil arado
para todo el que busca la gracia
y aclama:

Todos:

¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!

 

Estrofa 5. El encuentro con Isabel

Lector 1:

Con el Niño en su seno,
presurosa María,
a su prima Isabel visitaba.
El pequeño en el seno materno
exultó al oír el saludo,
y con saltos, cual cantos de gozo,
a la Madre aclamaba:

Solo 1:

Salve, oh tallo del verde Retoño;
Salve, oh rama del Fruto incorrupto.
Salve, al pío Arador tú cultivas;
Salve, tú plantas quien planta la vida.

Solo 2:

Salve, oh campo fecundo de gracias copiosas;
Salve, oh mesa repleta de dones divinos.
Salve, un Prado germinas de toda delicia;
Salve, al alma preparas Asilo seguro.

Coro:

Salve, incienso de grata plegaria;
Salve, ofrenda que el mundo concilio.
Salve, clemencia de Dios para el hombre;
Salve, del hombre con Dios confianza.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 6. La duda de José

Lector 2:

Con la mente en tumulto,
inundado de dudas,
el prudente José se debate.
Te conoce cual Virgen intacta;
desposorios secretos sospecha.
Al saber que es acción del Espíritu,
exclama:

Todos:

¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!

Estrofa 7. La adoración do los pastores

Lector 1:

Los pastores oyeron los angélicos coros
que al Señor hecho hombre cantaban.
Para ver al Pastor van corriendo;
un Cordero Inocente contemplan
que del pecho materno se nutre,
y a la Virgen le cantan;

Solo 1:

Salve, Nutriz del Pastor y Cordero;
Salve, aprisco de fieles rebaños.
Salve, barrera a las fieras hostiles;
Salve, ingreso que da al Paraíso.

Solo 2:

Salve, por ti con la tierra exultan los cielos;
Salve, por ti con los cielos se alegra la tierra.
Salve, de Apóstoles boca que nunca enmudece;
Salve, de Mártires fuerza que nadie somete.

Coro:

Salve, de fe inconcuso cimiento;
Salve, fulgente estandarte de gracia.
Salve, por ti es despojado el averno;
Salve, por ti revestimos la gloria.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 8. La llegada de los Magos

Lector 2:

Observando la estrella
que hacia Dios los guiaba,
sus fulgores siguieron los Magos.
Era antorcha segura en su ruta;
los condujo ante el Rey Poderoso.
Al llegar hasta el Inalcanzable,
le cantan;

Todos:

ALELUYA!, ¡ALELUYA!

Estrofa 9. La adoración de los Magos

Lector 1:

Contemplaron los Magos
entre brazos maternos
al que al hombre plasmó con sus manos.
Comprendieron que era Él su Señor,
a pesar de su forma de esclavo:
presurosos le ofrecen sus dones,
y a la Madre proclaman:

Solo 1:

Salve, oh Madre del Sol sin ocaso;
Salve, aurora del místico Día.
Salve, tú apagas hogueras de errores;
Salve, Dios Trino al creyente revelas.

Solo 2:

Salve, derribas del trono al tirano enemigo;
Salve, nos muestras a Cristo el Señor y el Amigo.
Salve, nos has liberado de bárbaros ritos;
Salve, nos has redimido de acciones de barro.

Coro:

Salve, destruyes el culto del fuego;
Salve, extingues las llamas del vicio.
Salve, camino a la santa templanza;
Salve, alegría de todas las gentes.

Flecha

Estrofa 10. El regreso de los Magos

Lector 2:

Portadores y heraldos
de Dios eran los Magos,
de regreso, allá en Babilonia.
Se cumplía el oráculo antiguo
cuando a todos hablaban de Cristo,
sin pensar en el necio Herodes
que no canta:

Todos:

¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!

 

Estrofa 11. La huida a Egipto

Lector 1:

El Egipto iluminas
con la luz verdadera
persiguiendo el error tenebroso.
A tu paso caían los dioses,
no pudiendo, Señor, soportarte;
y los hombres, salvados de engaño,
a la Virgen aclaman:

Solo 1:

Salve, levantas al género humano;
Salve, humillas a todo el infierno.
Salve, conculcas engaños y errores;
Salve, impugnas del ídolo el fraude.

Solo 2:

Salve, oh mar que sumerge el cruel enemigo;
Salve, oh roca do beben sedientos de Vida.
Salve, columna de fuego que guía en tinieblas;
Salve, amplísima nube que cubres el mundo.

Coro:

Salve, nos diste el Maná verdadero;
Salve, nos sirves Manjar de delicias.
Salve, oh Tierra por Dios prometida;
Salve, en ti fluyen la miel y la leche.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 12. El encuentro con Simeón

Lector 2:

Simeón el anciano, al final de sus días,
de este mundo dejaba la sombra.
Presentado le fuiste cual niño,
más, al verte cual Dios poderoso,
admiró el arcano designio
y gritaba:

Todos:

¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!

PARTE DOCTRINAL
Misterios de la Fe

Estrofa 13. María, Virgen divinamente fecunda

Lector 1:

Renovó el Excelso de este mundo las leyes
cuando vino a habitar en la tierra.
Germinando en su seno incorrupto
lo conserva intacto cual era.
Asombrados por este prodigio,
a la Santa cantamos:

Solo 1:

Salve, azucena de intacta belleza;
Salve, corona de noble firmeza.
Salve, la suerte futura revelas;
Salve, la angélica vida desvelas.

Solo 2:

Salve, frutal exquisito que nutre a los fieles;
Salve, ramaje frondoso que a todos cobija.
Salve, llevaste en el seno quien guía al errante;
Salve, al mundo entregaste quien libra al esclavo.

Coro:

Salve, plegaria ante el Juez verdadero;
Salve, perdón del que tuerce el sendero.
Salve, atavío que cubre al desnudo;
Salve, del hombre supremo deseo.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 14. Cristo encarnado es camino para la subida del hombre

Lector 2:

Ante el Parto admirable, alejados del mundo,
hacia el cielo elevamos la mente.
El Altísimo vino a la tierra
con la humilde semblanza de un pobre
y enaltece hasta cumbres de gloria,
a quien canta:

Todos:

¡ALELUYA! ¡ALELUYA!

Estrofa 15. María es verdadera Madre de Dios

Lector 1:

Habitaba en la tierra
y llenaba los cielos
la Palabra de Dios infinita.
Su bajada amorosa hasta el hombre
no cambió su morada suprema.
Era el parto divino de Virgen
que este canto escuchaba:

Solo 1:

Salve, mansión que contiene el Inmenso;
Salve, dintel del augusto Misterio.
Salve, de incrédulo equívoco anuncio;
Salve, del fiel Inequívoco orgullo.

Solo 2:

Salve, carroza del Santo que portan querubes;
Salve, sitial del que adoran sin fin serafines.
Salve, tú sólo has unido dos cosas opuestas;
Salve, tú sola a la vez eres Virgen y Madre.

Coro:

Salve, por ti fue borrada la culpa;
Salve, por ti Dios abrió el Paraíso.
Salve, tú llave del Reino de Cristo;
Salve, esperanza de bienes eternos.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 16. La Encarnación es el encanto de los Ángeles

Lector 2:

Todo el orden angélico asombrado contempla
el misterio de Dios que se encarna.
Al Señor, al que nadie se acerca,
hecho hombre, accesible,
admira caminar por humanos senderos,
escuchando:

Todos:

¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!

Estrofa 17. El parto virginal es un misterio

Lector 1:

Oradores brillantes
como peces se callan ante ti.
Santa Madre del Verbo.
Cómo ha sido posible, no entienden,
ser tú Virgen después de ser Madre.
El prodigio admiramos tus fieles,
y con fe proclamamos:

Solo 1:

Salve, sagrario de arcana Sapiencia;
Salve, despensa de la Providencia.
Salve, por ti se confunden los sabios;
Salve, por ti el orador enmudece.

Solo 2:

Salve, por ti se aturden sutiles doctores;
Salve, por ti desfallecen autores de mitos.
Salve, disuelves enredos de agudos sofistas;
Salve, rellenas las redes de los Pescadores.

Coro:

Salve, levantas de honda ignorancia;
Salve, nos llenas de ciencia suprema.
Salve, novio del que ama salvarse;
Salve, oh puerto en el mar de la vida.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 18. El Verbo se encarna para salvarnos

Lector 2:

Por salvar todo el orbe el Dios Alfarero
hasta el mundo bajó, porque quiso.
Por ser Dios era él Pastor nuestro;
se mostró por nosotros Cordero;
como igual sus iguales atrae;
cual Dios oye:

Todos:

¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!

Estrofa 19. La siempre Virgen es modelo perfecto de vida cristiana
en el seguimiento de Cristo

Lector 1:

Virgen, Madre de Cristo,
Baluarte de vírgenes
y de todo el que en ti se refugia
el Divino Hacedor te dispuso
al tomar de ti carne en tu seno.
Y enseña a que todos cantemos
en tu honor, oh Inviolada:

Solo 1:

Salve, columna de sacra pureza;
Salve, umbral de la vida perfecta.
Salve, tú inicias la nueva progenie;
Salve, dispensas bondades divinas.

Solo 2:

Salve, de nuevo engendraste al nacido en deshonra;
Salve, talento infundiste al hombre insensato.
Salve, anulaste a Satán seductor de las almas;
Salve, nos diste al Señor sembrador de los castos.

Coro:

Salve, regazo de nupcias divinas;
Salve, unión de los fieles con Cristo.
Salve, de vírgenes Madre y Maestra;
Salve, al Esposo conduces las almas.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 20. El Verbo nos colma de dones

Lector 2:

Impotente es el canto
que alabar presumiera
de tu gracia el caudal infinito.
Como inmensa es la arena en la playa
pueden ser nuestros himnos, Rey Santo,
más no iguala los dones que has dado
a quien canta:

Todos:

¡ALELUYA!, IALELUYA!

Estrofa 21. María es Madre de la Iglesia que nace

Lector 1:

Como antorcha luciente
del que yace en tinieblas,
resplandece la Virgen María.
Ha encendido la Luz Increada;
su fulgor ilumina las mentes
y conduce a la ciencia celeste
suscitando este canto:

Solo 1:

Salve, oh rayo del Sol verdadero;
Salve, destello de Luz sin ocaso.
Salve, fulgor que iluminas las mentes;
Salve, cual trueno enemigos aterras.

Solo 2:

Salve, surgieron de ti luminosos misterios;
Salve, brotaron en ti caudalosos arroyos.
Salve, figura eres tú de salubre piscina;
Salve, tú limpias las manchas de nuestros pecados.

Coro:

Salve, oh fuente que lavas las almas;
Salve, oh copa que vierte alegría:
Salve, fragancia de ungüento de Cristo;
Salve, oh Vida del Sacro Banquete.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 22. El Verbo borra la antigua condena

Lector 2:

Por querer perdonarnos el pecado primero,
el que paga las deudas de todos,
de sus prófugos busca el asilo,
libremente del cielo exiliado.
Mas, rasgando el quirófrago antiguo,
oye un canto:

Todos:

¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!

Estrofa 23. María camina con la Iglesia peregrina

Lector 1:

Celebrando tu parto,
a una voz te alabamos
como templo viviente, Señora.
Ha querido encerrarse en tu seno
el que todo contiene en su mano,
el que santa y gloriosa te ha hecho,
el que enseña a cantarte:

Solo 1:

Salve, oh tienda del Verbo divino;
Salve, más grande que el gran Santuario.
Salve, oh Arca que Espíritu dora;
Salve, tesoro inexhausto de Vida.

Solo 2:

Salve, diadema preciosa de reyes devotos;
Salve, orgullo glorioso de sacros ministros.
Salve, firmísimo alcázar de toda la Iglesia;
Salve, muralla invencible de todo el Imperio.

Coro:

Salve, por ti enarbolamos trofeos;
Salve, por ti sucumbió el adversario.
Salve, remedio eficaz de mi carne;
Salve, inmortal salvación de mi alma.

Todos:

SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!
SALVE, ¡VIRGEN Y ESPOSA!

Flecha

Estrofa 24. Súplica final

Lector 2:

Digna de toda loa, Madre Santa del Verbo,
el más Santo entre todos los Santos;
nuestra ofrenda recibe en el canto;
salva al mundo de todo peligro;
del castigo inminente libera
a quien canta:

Todos:

¡ALELUYA! ¡ALELUYA!

Flecha

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